Se estima que el turón europeo ha visto reducida su población en Catalunya en más de un 90% durante las últimas décadas, desapareciendo de la mayor parte del territorio catalán con solo una población en el Empordà.

Uno de los problemas al trabajar con esta especie es su baja detectabilidad. Los datos de los que se dispone provienen la mayoría de cámaras de foto-trampeo.

Por este motivo, la incorporación de perros entrenados para rastrear turones facilitará enormemente los muestreos así como la efectividad de prospección de nuevas zonas potenciales. En el futuro se pretenden efectuar reintroducciones de turón en la antigua área de distribución, con lo que el uso de perros ayudará de manera decisiva para hacer el control de los ejemplares reintroducidos, su supervivencia y, por ende, la viabilidad de estas iniciativas.